![]() |
|
OEA/Ser./L/V/II.111 SEGUNDO INFORME DE PROGRESO DE LA RELATORIA SOBRE TRABAJADORES MIGRATORIOS Y MIEMBROS DE SUS FAMILIAS
VIII.
RESPUESTAS DE LOS
ESTADOS AL CUESTIONARIO ENVIADO POR LA RELATORÍA DE TRABAJADORES
MIGRATORIOS
120.
Hace dos años, esta Relatoría envió a los Estados miembros de la
OEA una extenso cuestionario para recabar información acerca de la condición
de los trabajadores migratorios sus familias en el hemisferio. Las preguntas
del cuestionario versaron sobre diversos temas, entre ellos, tendencias
demográficas, xenofobia, igualdad ante la ley, tráfico ilegal, garantías
judiciales y debido proceso, pago de impuestos y acceso a servicios sociales.
De los 35 Estados a los que se les hizo llegar el cuestionario, sólo quince
(Bolivia, Belice, Brasil, Canadá, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos,
Guatemala, México, Jamaica, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Trinidad y
Tobago y Venezuela enviaron respuestas). Otros tres países, Chile, Grenada
y Santa Lucía, contestaron el cuestionario pero de forma incompleta.[93]
En este informe por primera vez ensayamos un análisis de dichas respuestas,
a modo de alentar la discusión.
121.
Aunque aún no contamos con la información de varios países, a la
luz de las respuestas recibidas, podemos esbozar de forma preliminar ciertas
tendencias interesantes en cuanto a la posición de los Estados frente a la
situación de derechos humanos de trabajadores migratorios y sus familias en
el hemisferio. Tal como se enunció en la introducción, es posible
distinguir claramente entre los intereses de los países receptores, de tránsito
y de origen. Preocupados por la creciente dimensión del problema, los países
receptores enfatizan la necesidad de tomar medidas para racionalizar la
inmigración, sobre todo de personas indocumentadas. Los Estados en tránsito
también expresan inquietud por el fenómeno y de igual modo llaman a
discutir planes para enfrentar el problema. Los países de origen, en tanto,
protestan en contra de las violaciones a los derechos humanos que sufren sus
nacionales en los países de origen y llaman a que se discutan cursos de
acción para combatir dichos abusos. 122.
Una de las primeras cosas que llaman la atención es que los Estados
tienen un conocimiento extremadamente limitado de la real magnitud de los
flujos migratorios, sobre todo de personas indocumentadas. Con las parciales
excepciones de Estados Unidos y Canadá, la gran parte de los Estados
reconoce tener información mínima respecto a personas indocumentadas que
entran y viven en sus países. Por ende, admiten que su conocimiento de la
temática es parcial. En este sentido, la Relatoría encuentra muy positivo
el anuncio realizado durante la última CRM en cuanto a la creación de un
proyecto de información estadística para monitorear la migración en
Centro América[94]
que desarrollarán de forma conjunta OIM y CEPAL/CELADE. 123.
Con respecto al contenido de las respuestas, a pesar de la existencia
de muchos intereses contrapuestos, existe coincidencia entre los Estados en
algunos puntos. En la mayor parte de los países existe inquietud por el
crecimiento de organizaciones delictuales dedicadas al tráfico de personas.
Un número significativo de Estados como Canadá, Ecuador, Estados Unidos,
Guatemala, Honduras y México reconoce que este tipo de organizaciones
operan en sus territorios. Como estos grupos contribuyen a acrecentar la
magnitud del problema y muchas veces representan una amenaza para la
integridad física de los trabajadores migratorios y sus familias, los
Estados coinciden en que es necesario tomar medidas urgentes para solucionar
el problema. Estas coincidencias en el interés por parte de los Estados,
tal parece, derivan del deseo de la mayoría de los gobiernos de la región
de incluir a la migración como un tema en la agenda de seguridad pública y
no como una materia pertinente a la política nacional de derechos humanos.
124.
Otro rasgo saliente es que una gran cantidad de Estados señala
preocupación en cuanto al incremento del número de personas que está
utilizando sus territorios como lugares de tránsito. Los Gobiernos de
Bolivia, Ecuador, Brasil, Colombia, Honduras, Guatemala, México y Estados
Unidos, indican que gente de países del hemisferio, pero también extra
continentales, entran en sus territorios con el objetivo de proseguir viaje
a un destino final. 125.
Casi por unanimidad, además, los Estados reconocen que empresarios
inescrupulosos se aprovechan de la condición de vulnerabilidad de los
trabajadores migratorios, sobre todo indocumentados, para conseguir pingües
ganancias, explotando el trabajo de estas personas en abierta violación de
las normas laborales vigentes. Aunque la gran mayoría de los Estados indica
que tiene legislación vigente que penaliza a empleadores que contratan de
manera fraudulenta o que explotan a trabajadores migratorios, a la luz de
los resultados, parece evidente que dichas legislaciones no son efectivas. 126.
Otra tendencia bastante notable tiene que ver con las legislaciones
en materia de trabajadores migratorios. La mayor parte de los países del
hemisferio presenta, al menos formalmente, una legislación muy desarrollada
y generosa. Por ejemplo, un alto número de Estados indica que respeta las
garantías judiciales y las normas de debido proceso para los trabajadores
migratorios, independientemente de su situación legal. Asimismo, un número
elevado de países dice que los trabajadores migratorios, incluso
indocumentados, tienen acceso a una serie de beneficios sociales como salud
de emergencia y acceso a educación para sus hijos. Sin embargo, testimonios
y decenas de reportes en diversas organizaciones contradicen estas
aseveraciones. En este sentido, da la impresión de que en la región
coexisten legislaciones bastante avanzadas de protección a los derechos
fundamentales de los trabajadores migratorios y sus familias con violaciones
sistemáticas y muy serias a los derechos fundamentales de este grupo.[95] 127.
Una característica que llama bastante la atención dice relación
con el problema de la discriminación y la xenofobia en contra de los
trabajadores migratorios y sus familias. La mayoría de los países niega
enfáticamente la existencia de manifestaciones de intolerancia en contra de
trabajadores migratorios. Sin embrago, un número apreciable de los Estados
indica que sus nacionales son víctima de tratos discriminatorios en otros
países. En otras palabras, mientras varios gobiernos alegan que sus
nacionales sufren discriminación, muchos no reconocen que incidentes de
discriminación, racismo y xenofobia ocurren en sus países, aún a pesar de
acusaciones interpuestas por parte de organizaciones de derechos humanos, e
incluso de otros Estados. En opinión de esta Relatoría, esta actitud
contradictoria es negativa y problemática. Tal como los Estados reclaman
con justa razón por abusos cometidos en contra de sus nacionales, sería
positivo que condenaran con igual intensidad ciertas prácticas
discriminatorias en sus territorios. En este sentido, un reconocimiento por
parte de ciertos Estados de que existe discriminación o manifestaciones de
racismo y xenofobia en contra de trabajadores migratorios es un requisito sine
qua non para comenzar a abordar el problema. 128. En resumen, las respuestas del cuestionario enviado por esta Relatoría sobre la situación de derechos humanos de los trabajadores migratorios y sus familias indican que, más allá de sus diferencias, los Estados en el hemisferio reconocen la importancia de desarticular la red de tráfico de migrantes y de restringir la acción de empleadores inescrupulosos. Asimismo, coinciden en que es problemática la presencia de un número importante de migrantes en tránsito, tanto de la región como extra hemisférico. Esta Relatoría, sin embrago, constata con preocupación que la gran mayoría de los países cuenta con una legislación poco efectiva que no prodiga real protección a los trabajadores migratorios y sus familias, un grupo que por su vulnerabilidad estructural, necesita que los Estados colaboren a prevenir que se cometan abusos en su contra. Especialmente grave nos parece la falta de reconocimiento por parte de muchos Estados de violaciones al debido proceso y de serios incidentes de discriminación, racismo y xenofobia que afectan a los trabajadores migratorios a sus familias en la región.
[93]
Brasil, Canadá, Colombia, Chile, Dominica, Ecuador, Estados Unidos,
Grenada, Guatemala, Honduras, México, Santa Lucía, Trinidad y Tobago y
Venezuela enviaron sus respuestas hace dos años.
Costa Rica, Jamaica, Nicaragua, Panamá, Paraguay y Perú, en tanto, lo
hicieron durante el año
pasado. [94]
Sistema
de Información Estadístico sobre las Migraciones en Centro América. [95]
Naciones Unidas, Informe
del Grupo de Trabajo Intergubernamental de Expertos Sobre los Derechos
Humanos de los Migrantes. Documento E/CN.4/1998/76,
párrafos 37-39. |