VI.      VISTA IN LOCO A GUATEMALA

 

A.      Introducción

 

268.        Como parte de las labores relativas a su mandato, la Relatoría de Trabajadores Migratorios y Miembros de sus Familias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha establecido contactos con varios gobiernos para observar en terreno las condiciones en materia de derechos humanos de los trabajadores migratorios y sus familias en los países miembros de la OEA. Accediendo a una gentil invitación del Gobierno de Guatemala y con el objetivo de recabar información sobre la situación de trabajadores migratorios en dicho país, una delegación de CIDH visitó Guatemala entre el 19 y el 24 de marzo del año 2002. La delegación estuvo encabezada por Juan E. Méndez, Relator Especial de Trabajadores Migratorios y Miembros de sus Familias, e integrada por María Claudia Pulido, Abogada de la Secretaría Ejecutiva de la CIDH  y Helena Olea y Andreas Feldmann, miembros del equipo de la Relatoría.

 

269.        La Relatoría decidió realizar una visita a Guatemala por diversos motivos. Por el territorio guatemalteco transitan cada año miles de trabajadores migratorios rumbo a México y sobre todo a Estados Unidos y Canadá. Por otro lado, un porcentaje importante de guatemaltecos ha migrado al exterior en busca de trabajo, sobre todo a Estados Unidos y Canadá. Asimismo, un porcentaje importante de trabajadores guatemaltecos migra estacionalmente al sur de México para realizar labores agrícolas. En vista del alto porcentaje de trabajadores migratorios representados en la fuerza laboral del país, el fenómeno migratorio tiene una importancia significativa en el desarrollo social y económico de Guatemala.

 

270.        Durante su estadía en Guatemala, los funcionarios de la Relatoría visitaron Ciudad de Guatemala, Tecún Umán, El Carmen y la Mesilla y también recorrieron otros puntos de la frontera de Guatemala con México en el Departamento de San Marcos. La visita a este sector se explica porque por esta área transita una parte substancial de la migración entre ambos países. La delegación de la CIDH sostuvo reuniones con diversos funcionarios de gobierno y organizaciones intergubernamentales; asimismo, se reunió con miembros de organizaciones de la sociedad civil y de la Iglesia Católica.

 

271.        Entre los funcionarios de gobierno con los que la delegación de la CIDH se reunió es posible mencionar a: Víctor Hugo Godoy, Ministro de Trabajo y Previsión Social;  Adolfo Reyes Calderón, Viceministro de Gobernación; Alfonso Fuentes Soria, Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (COPREDEH); Ramiro Ordóñez, Vice-Ministro de Relaciones Exteriores, Herbert Bech, Director de Asuntos Consulares; Arturo Duarte, Director General de Relaciones Internacionales Multilaterales y Económicas; Leonel Véliz, Director General Sistema Penitenciario; Oscar Contreras, Director-Interventor de la Dirección General de Migraciones; Miguel Ángel Calderón, Coordinador Interinstitucional de Seguridad de la Presidencia; Luis Arturo Paniagua, Director de la Policía Nacional Civil; Yessica Lozano y Giovanni Martínez de la División de Población Desarraigada y Migrante de la Procuraduría de los Derechos Humanos; Irma Cárdenas Díaz, Sub- Procuradora de la Nación. La delegación de la Relatoría también se reunió con oficiales de organizaciones intergubernamentales como Anne-Birgitte Krum Hansen, Oficial de Protección de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y Guenther Műssig, Jefe de Misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Entre los miembros de la sociedad civil y académicos con los que se entrevistó la delegación de la CIDH es posible mencionar a: Arturo Echeverría, Director Nacional de Casa Alianza; Irene Palma y Carol Girón, Investigadoras de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO sede Guatemala); Alvaro Ramassini, Obispo de la Diócesis de San Marcos y encargado de la Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Guatemala; los padres Mauro Verzeletti y Ademar Barilli, encargados de la Casa del Migrante en Ciudad de Guatemala y Tecún Umán, respectivamente, y con los miembros del equipo de Derechos Humanos de la Casa del Migrante en Tecún Umán; Fabienne Venet, Directora de Sin Fronteras; y Manuel Angel Castillo, investigador y profesor del Colegio de México. La delegación de la CIDH también se reunió con Frank La Rue, Director del Centro para Acción Legal en Derechos Humanos (CAPDH) y diversos representantes de la Mesa Nacional Para las Migraciones en Guatemala (MENAMIG).[258]

 

272.        Es importante destacar que la Relatoría encontró un alto nivel de cooperación por parte de todas y cada una de las autoridades guatemaltecas. Estas no sólo colaboraron gentilmente en la organización de la visita, sino que se mostraron llanas a sostener conversaciones abiertas y francas sobre la situación de los trabajadores migratorios y los miembros de sus familias en el país. Representantes de organizaciones intergubernamentales, investigadores y miembros de la sociedad civil también mostraron una excelente disposición a colaborar con el equipo de la CIDH. La Relatoría agradece y destaca el excelente espíritu de cooperación de estas personas. La información brindada por todos las personas entrevistadas constituye parte del material utilizado para la elaboración de este informe.

 

273.        En nota del 20 de diciembre de 2001 transmitió al Estado de Guatemala el proyecto del presente informe, y le otorgó el plazo de un mes para que presentara sus observaciones y comentarios sobre el mismo, sin que hasta la fecha el Estado haya atendido dicha solicitud.

 

274.        El informe de la visita de la Relatoría a Guatemala se divide en diez secciones secciones. La primera es la introducción. A continuación se describe la metodología  que utiliza la Relatoría para la elaboración del trabajo. Con el objeto de contextualizar la situación de los trabajadores migratorios en Guatemala así como la de los ciudadanos guatemaltecos en el exterior, la tercera sección examina el contexto general de la migración en este país. El informe luego analiza el impacto que la migración tiene en el desarrollo económico, social y demográfico de Guatemala.  En la quinta sección, el informe comenta la política y la práctica en materia migratoria y describe el régimen legal migratorio y la organización institucional del Estado para responder a las necesidades de la población migrante. Subsecuentemente, el trabajo analiza el problema relativo a la conducción, contrabando y tráfico de trabajadores migratorios en Guatemala. La séptima sección se analiza las garantías y práctica de debido proceso en materia migratoria. La octava parte, en tanto, describe la situación de las personas privadas de libertad, en particular la forma en que se priva de libertad a una persona por razones migratorias y también las condiciones de los centros de detención de trabajadores migratorios y otros migrantes en Guatemala. En la novena sección se resumen las prácticas del Estado para proteger a sus trabajadores migratorios y otros migrantes en el exterior. La última sección del informe resume las observaciones de la misión destacando mejores prácticas y también áreas donde se observaron deficiencias en el trato a los trabajadores migratorios. Como parte de esta sección, se ofrecen recomendaciones al gobierno y a organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales pertinentes.

 

B.       Metodología

 

275.        Como guía para elaborar el siguiente informe, la Relatoría utilizó la metodología de trabajo normalmente utilizada por la CIDH para la realización de sus visitas in loco. Es importante destacar que éste es un procedimiento estandarizado que ha servido de pauta para el trabajo de la CIDH por varias décadas. La metodología que utiliza la CIDH es común a la de diversas organizaciones intergubernamentales dedicadas a monitorear la situación de derechos humanos en el mundo.[259] Por diversas razones, entre ellas la duración de las visitas y los recursos humanos limitados con los que cuenta la CIDH, los informes de las visitas in loco así como de las visitas de las Relatorías Especiales (como la presente) no pretenden presentar una visión exhaustiva de las violaciones a los derechos humanos en un país, sino llamar la atención sobre aspectos puntuales relacionados con la protección y garantía de los derechos humanos en los países visitados. Al mismo tiempo, los informes desean destacar mejores prácticas en materia de derechos humanos a modo de incentivar a que otros Estados miembros de la OEA emulen dichas acciones. 

 

276.        Las apreciaciones del siguiente informe se basan en dos elementos principales. Por un lado, fuentes primarias como testimonios de trabajadores migratorios y miembros de sus familias así como de diferentes personas vinculadas a diversas instituciones, entre ellas, el gobierno involucrado, órganos estatales fiscalizadores o defensores de los derechos humanos, académicos, miembros de organismos intergubernamentales y no gubernamentales. Es preciso recalcar que, para garantizar la ecuanimidad e imparcialidad de sus informes, por norma la CIDH siempre se reúne con la más amplia gama posible de personas y organizaciones. De este modo, se pretende garantizar la obtención de una visión lo más representativa, fidedigna y exhaustiva posible. De igual forma, en la elaboración de los informes, la CIDH asegura que todas las partes entrevistadas aparezcan citadas en el informe. No obstante, en algunas ocasiones no se cita la fuente de una afirmación, si ésta lo pidió expresamente. Por el otro, los informes también se basan en fuentes secundarias como trabajos académicos, informes y documentos. Al igual que en el caso de las fuentes primarias, como práctica, la CIDH y la Relatoría siempre se cercioran cuidadosamente que estas fuentes sean verosímiles y serias. 

 

277.        Es importante destacar que el presente informe fue elaborado sobre la base de la más diversa información y que el equipo de la Relatoría llevó a cabo un largo trabajo de investigación previo a la visita efectuada. Durante la visita y con posterioridad a ella, en tanto, los redactores e investigadores del informe corroboraron y complementaron la información obtenida. Los contenidos y comentarios son el resultado de un largo trabajo de investigación que fue concienzudamente discutido y ponderado por el Relator y su equipo y luego presentado al pleno de siete Comisionados de la CIDH, quienes aprueban la versión final del documento. 

 

C.      Fenómeno migratorio en Guatemala

 

278.        Condiciones políticas, sociales, económicas y geográficas han transformado a Guatemala en un país de recepción, tránsito y emisión de trabajadores migratorios. Desde el punto de vista migratorio, sin embargo, Guatemala es primordialmente un país emisor/expulsor de trabajadores migratorios. La migración de guatemaltecos al exterior ha sido motivada por razones estructurales y ha llevado a que un porcentaje importante de la población, urbana y rural, haya decidido migrar de forma transitoria o permanente. Los principales destinos incluyen Estados Unidos, México y, en menor medida, Canadá.

 

279.        Factores políticos, económicos y sociales han motivado la migración de guatemaltecos al exterior. Al igual que la mayoría de los países de América Latina, Guatemala también se caracteriza por una fuerte corriente migratoria de áreas rurales a sectores urbanos, principalmente al Municipio de Guatemala donde se ubica la capital, Ciudad de Guatemala. La pobreza, la falta de oportunidades de trabajo y servicios sociales, la  discriminación y la violencia política han sido los principales factores que han motivado el éxodo de trabajadores migratorios guatemaltecos.[260]

 

280.        Guatemala se caracteriza por tener índices de pobreza apreciables: según la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (CEPAL) un 60.4% de la población vive por debajo de la línea de pobreza, de los cuales 34.4% son indigentes (lo que implica que el dinero no les alcanza para cubrir los costos de la canasta básica de productos).[261] La pobreza se concentra desproporcionadamente en la población indígena de origen maya, la que representa casi el 50% de la población.[262] Guatemala tiene la segunda peor distribución del ingreso en las Américas: el 20% más rico de la población consume el 63% de los bienes y servicios producidos en el país; el 20% más pobre, en tanto, consume sólo el 2.1% de los mismos.[263] En relación a la propiedad de la tierra, Guatemala asimismo tiene la peor distribución en Centro América.[264] El país también se caracteriza por discriminación estructural, sobre todo en contra de la población indígena.[265] Por otro lado, la economía guatemalteca muestra signos de debilidad estructurales que en el último tiempo se han visto exacerbados por un deterioro progresivo en los términos de intercambio comercial de los principales productos de exportación del país como el café y otros bienes agrícolas. Es importante destacar que el sector agrícola emplea a la mitad de la mano de obra, provee dos tercios de las exportaciones y un tercio del Producto Interno Bruto (PIB) de la economía. CEPAL reporta que en los últimos años la crisis del sector cafetero en Guatemala provocó la pérdida de 77 mil puestos de trabajo equivalentes al 15% del empleo en ese sector.[266] A pesar de que el país ha tenido tasas de crecimiento positivas en la última década, el mercado de trabajo presenta debilidades estructurales: poca capacitación de la mano de obra local, un alto nivel de subempleo y la existencia de un significativo mercado de trabajo informal.[267] Un estudio del gobierno de Guatemala indica que el mercado laboral se caracteriza por tener muchos factores negativos: entre ellos, pocos incentivos para generar más plazas de trabajo en el sector productivo, deficientes niveles de capacitación laboral, rigidez en el mercado laboral; falta  de competitividad de las empresas; una mínima inversión en capacitación laboral.[268] A esto habría que sumarle un bajo nivel de salarios. 

 

281.        Los deficientes servicios sociales en materia de educación, salud, pensiones y vivienda, sobre todo en sectores rurales, también motivan el éxodo de personas del país. Guatemala se caracteriza por tener uno de los índices más bajos en materia de desarrollo humano en las Américas. Entre éstos se destacan las tasas de analfabetismo, mortalidad infantil y esperanza de vida.[269] En este sentido, gran parte de la población, sobre todo los sectores tradicionalmente postergados como son los indígenas en los sectores rurales, no tiene acceso a salud (falta de servicios básicos), vivienda (alta precariedad sobre todo en sectores urbano marginales y rurales) y educación (alta deserción escolar y mala calidad educativa).[270] Del mismo modo, los conflictos comunales, muchos de ellos por la tenencia de la tierra, recursos hídricos y el derecho a cultivar; la falta de capital y ciertas rencillas entre trabajadores y empleadores han forzado a miles de trabajadores guatemaltecos a buscar trabajo fuera del país.[271] 

 

282.        La migración de guatemaltecos a México es de  larga data. Las comunidades de origen maya que han habitado la región fronteriza entre ambos países – y otras zonas de Mesoamérica– suelen moverse de un lado al otro en la región fronteriza con regularidad ya que éste ha sido su territorio ancestral. Este movimiento es especialmente importante en zonas fronterizas en los departamentos de El Quiché, San Marcos, Izabal,  Huehuetenango y El Petén que colindan con México.[272] En el siglo XIX se regularizó un incipiente movimiento migratorio, normalmente temporal, de trabajadores agrícolas guatemaltecos que cruzaban la frontera para trabajar en fincas bananeras y cafetaleras ubicadas en el Soconusco, en el sudeste mexicano. Esta migración de trabajadores agrícolas temporeros continúa. Cálculos conservadores indican que anualmente entre 80 y 150 mil trabajadores temporeros guatemaltecos cruzan a México para trabajar en cultivos de banano, café, soya, caña de azúcar y diversos frutales en el estado fronterizo de Chiapas. Otros 15 mil se desplazan a otros estados mexicanos colindantes como Tabasco, Quintana Roo, Campeche y Yucatán.[273] Si bien un porcentaje importante ingresa a México de manera regular a través de la Forma Migratoria de Visitante Agrícola (FMVA), muchos otros lo hacen de manera irregular por veredas y otros pasos donde no existe control migratorio. Estas personas migran a México porque allí pueden aspirar a una mejor remuneración y mejores condiciones de trabajo. Una investigación calcula que la remuneración por el mismo trabajo agrícola era el año 2000 un 25% más alta en México que en Guatemala. Por otro lado, los trabajadores en México generalmente reciben además de su salario dos comidas diarias que son pagadas por el empleador; en Guatemala las comidas son descontadas del sueldo del trabajador.[274] Dado el éxodo de trabajadores mexicanos a Estados Unidos o bien a otros estados de la  Mexicana (muchos van al distrito Federal o a las maquilas en ciudades del norte de México), los trabajadores guatemaltecos suplen la ausencia de mano de obra local.  

 

283.        Muchos trabajadores temporeros ingresan a México acompañados de sus familias. Estas personas provienen mayoritariamente de zonas rurales en departamentos como Escuintla, Huehuetenango,  Jalapa, El Petén, San Marcos, Quetzaltenango, El Quiché, Suchitepéquez, Totonicapán. Recientemente, un número apreciable de mujeres guatemaltecas ha comenzado a migrar a México a ciudades fronterizas como Ciudad Hidalgo o Tapachula para trabajar en el servicio doméstico o en hotelería. Muchas de estas mujeres son jóvenes y migran de forma temporal. Los hombres, en tanto, trabajan en construcción o se ganan la vida como artesanos. Asimismo, muchos comerciantes guatemaltecos cruzan regularmente la frontera para vender sus productos en localidades mexicanas. Muchas de estas personas entran a México con la Forma Migratoria para Visitante Local (FMVL), que les permite internarse hasta 30 kilómetros en territorio mexicano  por un lapso de 72 horas. La venta de estos productos normalmente no es declarada en la aduana y se comercia de manera informal.[275]         

 

284.        La migración de guatemaltecos a México también se explica por razones políticas. Durante la larga guerra civil que afectó al país, muchos guatemaltecos huyeron de la violencia. Este movimiento fue particularmente agudo en la década de los ochenta y principios de los noventa, cuando miles de guatemaltecos salieron del país como refugiados. Según cifras de ACNUR, entre 150 y 200 mil buscaron refugio fuera del país, la mayoría en México pero también en Estados Unidos, Canadá, Australia y Suecia. De ellos, alrededor de 46 mil se asentaron en campamentos de refugiados cercanos a la frontera mexicano-guatemalteca en estados como Chiapas, Campeche y Quintana Roo. En la década de los noventa, sobre todo tras la firma de los Acuerdos de Paz en 1996, la mayoría de estas personas retornó a Guatemala o bien se asentó definitivamente en los países que les ofrecieron refugio.[276] No existen registros confiables sobre el número de guatemaltecos residiendo en México. Según estudios del Centro Latinoamericano de Demografía, en 1990, 46,000 guatemaltecos residían en México, eso sin contar la presencia de trabajadores temporeros e indocumentados.[277] Dicho número probablemente ha crecido significativamente en la última década.

 

285.        Si bien la migración de guatemaltecos a México ha sido histórica, desde los sesenta y setenta, una gran cantidad de personas emigró a Estados Unidos. Hoy la mayor parte de los guatemaltecos en el exterior reside en Estados Unidos. Al igual que la migración desde México, algunas de estas personas migraban de forma temporal, mientras que otras decidían establecerse en Estados Unidos. Los principales puntos de recepción de ciudadanos guatemaltecos en Estados Unidos son los estados de California, Illinois, Nueva York y Texas.[278] No se tiene una idea clara del número exacto de guatemaltecos que hoy en día reside en Estados Unidos. Según las autoridades estadounidenses, el número de guatemaltecos que vive en Estados Unidos (incluyendo indocumentados) asciende a 372 mil personas. Los guatemaltecos representan el 1.1% de la población hispana en Estados Unidos.[279] El gobierno de Guatemala, en tanto, calculaba en 1999 que el número de guatemaltecos en Estados Unidos, documentados y no documentados, podría llegar hasta 1.2 millones de personas.[280] Después de los mexicanos y salvadoreños, los guatemaltecos representan el tercer grupo más numeroso de personas latinoamericanas indocumentadas en Estados Unidos. Un número significativo de guatemaltecos en Estados Unidos corresponde a personas de origen indígena.[281] Un número importante de guatemaltecos se ha beneficiado a lo largo de los años de programas de regularización migratoria impulsadas por las autoridades estadounidenses. Como parte de la Ley de Control y Reforma Inmigratoria (IRCA), promulgada en 1986,  63,000 guatemaltecos se beneficiaron de un programa de regularización migratoria entre 1989 y1996.[282]  Por otro lado, un número importante de guatemaltecos reside en Canadá.[283] Muchos llegaron al país como refugiados en las últimas dos décadas.

 

286.        La migración de ciudadanos guatemaltecos a Estados Unidos y otros destinos se ve reforzada por la presencia de redes de migrantes que ayudan a sus familiares a llegar al país de destino y también a integrarse a la sociedad receptora. Las comunidades de guatemaltecos prestan asesoría a migrantes recién llegados para que éstos encuentren trabajo, lugares para vivir, obtengan documentos y accedan a servicios sociales para ellos y sus familias.

 

287.        Como se indicó, Guatemala se ha transformado en los últimos años en un país de tránsito para las personas que buscan migrar a Estados Unidos y Canadá. Por su ubicación geográfica, numerosos trabajadores migratorios centroamericanos, en particular hondureños, salvadoreños, nicaragüenses y panameños atraviesan Guatemala rumbo a América del Norte. De igual modo, en la última década se ha notado un incremento importante en el número de migrantes extra-regionales que arriban por los más diversos medios a Guatemala con la intención de proseguir viaje a Estados Unidos. Estas personas provienen de países de África, Asia, Europa Oriental y el Medio Oriente. Algunas de estas personas permanecen un corto tiempo en Guatemala y prosiguen viaje; otros descansan o bien tratan de ahorrar el suficiente dinero para proseguir su viaje a Estados Unidos.[284] Testimonios e informes indican que personas de países tan diversos como Sudán, Pakistán, China, India, Bangladesh, Perú, Corea del Sur, Colombia y Ecuador, entre otros, han cruzado por Guatemala. Algunas de estas personas solicitan asilo.[285]

 

288.        Guatemala también recibe trabajadores migratorios y otros migrantes, sobre todo personas de Honduras y El Salvador. Guatemala es la economía más grande de Centro América y por ello atrae una cierta cantidad de mano de obra desde países vecinos. Es preciso indicar que aunque no existen cifras precisas con respecto al número de extranjeros que en la actualidad residen en Guatemala, se sabe que la cifra es más bien baja.[286] Como se mencionó en la sección anterior, a pesar de ser la economía más grande de la región, Guatemala se caracteriza por tener índices de pobreza apreciables y un mercado laboral débil y con problemas estructurales. Dada la limitada capacidad del mercado guatemalteco de absorber mano de obra, el reducido nivel de salarios[287] en el país y las difíciles condiciones que caracterizan el mercado laboral,[288] el número de trabajadores migratorios que llega a Guatemala es bastante pequeño.  Estas personas, por lo general, migran para trabajar en los cafetales, sobre todo durante los meses de zafra y corte del café (entre noviembre y mayo). Otras personas llegan a trabajar en los cultivos de frutas (melón y sandía) y flores en los departamentos de Izabal, Zacapa y Santa Rosa, en el oriente del país. En el sur del país en los departamentos de Escuintla, San Marcos, Retalhuleu y Suchitepéquez, en tanto, nicaragüenses y salvadoreños arriban para trabajar en los cultivos de café, azúcar, maíz, banano y ajonjolí. Algunos centroamericanos son contratados como obreros de la construcción, se desempeñan como artesanos, trabajan en la prostitución o bien en el sector informal.[289]

 

289.        Con respecto a la posición del gobierno guatemalteco en relación a temática migratoria y su vínculo con los derechos humanos, la Relatoría advirtió preocupación sobre todo por la situación de los trabajadores migratorios guatemaltecos en el exterior. Los funcionarios de gobierno mostraron interés en reforzar procesos multilaterales para regular los flujos migratorios en la región como el de la Conferencia Regional de Migración y la Organización Centroamericana de Directores de Migración. Por otra parte, también se advirtió preocupación por las consecuencias que los ataques terroristas en Nueva York y Washington en septiembre del 2001 tendrán para la región. Miguel Ángel Calderón, Coordinador Interinstitucional de Seguridad de la Presidencia, por ejemplo, expresó que Guatemala estima necesario incrementar los controles migratorios para así evitar posibles ataques terroristas.

 

290.        Guatemala ha ratificado una serie de tratados y acuerdos internacionales de derechos humanos que prodigan garantías generales a todas las personas y que se extienden a personas que migran como los trabajadores migratorios.[290] Asimismo, ratificó una serie de instrumentos regionales en materia de derechos humanos como la Convención Americana sobre Derechos Humanos; la Carta de la Organización de los Estados Americanos; el Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; y la Convención Interamericana para Prevenir y Erradicar la Violencia contra la Mujer. Guatemala también ha ratificado algunos instrumentos específicos de protección de los trabajadores migratorios como el Convenio 97 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) relativo a los Trabajadores Migratorios, el Convenio 87 de la OIT relativo a la Libertad Sindical y a la Protección del Derecho de Sindicalización, Convenio 29 de la OIT relativo al Trabajo Forzoso u Obligatorio y el Convenio 111 de la OIT relativo a la Discriminación en Materia de Empleo y Ocupación. Sin embargo, Guatemala no ha ratificado otros instrumentos de protección específica sobre trabajadores migratorios como la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos Humanos de Todos los Trabajadores Migratorios Miembros de sus Familias y la Convención Sobre el Crimen Transnacional Organizado y los Protocolos para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños; y contra el Tráfico Ilícito de Migrantes por Tierra, Mar y Aire.

 

291.        Guatemala asimismo participa de varias iniciativas multilaterales de coordinación en materia migratoria. Entre ellas es posible mencionar la Conferencia Regional de Migraciones (también conocida como Proceso Puebla) y la Comisión Centroamericana de Directores de Migración (OCAM).  En el marco de la OCAM, por otra parte, Guatemala firmó en 1998 un Acuerdo Marco –Acuerdo No 4 “Aspectos Migratorios y de Libre Tránsito,” comúnmente denominado CA-4-  con Nicaragua, El Salvador y Honduras para permitir el libre tránsito y estadía temporal de personas de estas nacionalidades mediante visas transitorias. En virtud del acuerdo, nacionales de estos cuatro países pueden entrar  a cualquiera de éstos países portando sólo los documentos de identidad y no requieren pasaportes o visas.

 

292.        Un fenómeno que indirectamente se relaciona con el tema migratorio pero que es digno de mención es el problema relativo a las adopciones. Guatemala es el cuarto país del mundo en materia de número de adopciones tras China, Rusia y Corea del Sur.[291] Según cifras entregadas por la Procuraduría General de la Nación de Guatemala, el número de adopciones subió de 1,265 en 1997 a 2,322 en el 2001. Estados Unidos, Canadá, Francia y España son los principales destinos de niños entregados en adopción. Sin embargo, según diversas fuentes, entre ellas Casa Alianza, la cifra de adopciones es mucho mayor dada la falta de control y regulaciones adecuadas para entregar a los menores en adopción. Esta situación fue reconocida por Irma Cárdenas Díaz, Sub-Procuradora de la Nación, quien recalcó que el gobierno de Guatemala estaba preocupado por la situación.

 

D.      Migración y desarrollo

 

293.        El fenómeno migratorio en Guatemala tiene repercusiones sociales y políticas que inciden en el desarrollo del país. Estas tienen que ver con las características de Guatemala. Como un país de origen de migrantes con un porcentaje relativamente alto de nacionales trabajando en el exterior (casi el 10% de la población residente en el país), Guatemala recibe un monto importante de divisas a través de remesas (envíos de dinero por parte de nacionales de un país que residen en el extranjero a su país de origen). Asimismo, el éxodo de nacionales tiene gran impacto en materia social y en el mercado de trabajo del país.  Su posición como país de tránsito, asimismo, tiene algunas repercusiones sociales, sobre todo en las zonas fronterizas.

 

          Remesas

 

294.        Con respecto al primer punto, diversos estudios destacan la importancia económica de las remesas para los países emisores. Los envíos de dinero de nacionales radicados en el extranjero representan una fuente de ingreso de divisas para la economía nacional. Las remesas son generalmente utilizadas por las personas que las reciben para adquirir un sinnúmero de productos y servicios como bienes de consumo, servicios de salud, comida, vivienda, desarrollo de infraestructura, educación, entretenimiento, entre muchos otros. Las remesas ayudan a generar más consumo y a estimular la economía. Algunos estudios, sin embargo, subrayan que las remesas generan dependencia económica e inhiben la iniciativa y el crecimiento local.[292] 

 

295.        En el caso de Guatemala, las remesas representan un porcentaje considerable de ingreso. Algunos estudios apuntan que el año 2000 Guatemala recibió 2 mil millones de dólares por concepto de remesas.[293] Esto equivalía a alrededor del 5% del Producto Interno Bruto (PIB) o bien a una cifra cercana al 18% de las exportaciones totales del país.[294] Un estudio hecho en 1997 indicaba que, en promedio, los guatemaltecos enviaban a sus familiares o amigos en Guatemala $1,630 dólares anualmente (el producto interno per cápita en 1998 ascendía a $3.674 dólares).[295]

 

296.        El arribo de este volumen de dinero tiene amplias repercusiones macroeconómicas en el país y contribuye al desarrollo económico y social. Asimismo, las remesas afectan de manera más individual los patrones de consumo de las familias guatemaltecas. Con el fin de no desincentivar el flujo de dinero que llega al país, el gobierno de Guatemala ha decidido no establecer ningún tipo de restricción o control, por ejemplo a través de impuestos, sobre las remesas, dejando que el mercado de las remesas se regule por sí mismo.[296]

 

          Mercado Laboral

 

297.        La migración también tiene un efecto importante en el mercado de trabajo local. En este sentido, el éxodo de trabajadores en Guatemala ha implicado una reducción de la fuerza laboral local, sobre todo de personas jóvenes. Asimismo, el éxodo de trabajadores, sobre todo hombres, tiene consecuencias sociales. En muchas comunidades de origen,  mujeres,  menores de edad y adultos mayores han quedado solos. La falta de presencia paterna ha obligado a las mujeres a asumir un doble rol y a cargar con la responsabilidad por la crianza de los hijos. Asimismo, en muchas de estas comunidades, personas de edad también han quedado solas producto de la partida de sus hijos, nietos y otros familiares. En resumen, el éxodo de un número significativo de personas jóvenes ha modificado patrones sociales largamente establecidos y ha obligado a los que permanecen a adaptarse a nuevas y muchas veces demandantes condiciones sociales y económicas.

 

          Criminalización de la Frontera

 

298.        Su condición de país de tránsito de migrantes también tiene repercusiones económicas y sociales para Guatemala. La masiva presencia de migrantes que transitan por el país tratando de cruzar a México, para de ahí continuar viaje a Estados Unidos ha provocado la aparición de numerosos grupos y bandas dedicadas al contrabando y tráfico de personas. Aprovechando la condición de vulnerabilidad de los migrantes, estos grupos roban, atacan, extorsionan, engañan y, en algunas oportunidades, asesinan a los migrantes. Los ataques normalmente se producen en áreas deshabitadas que los migrantes utilizan para cruzar la frontera evadiendo la presencia de las autoridades. La masiva presencia de personas que intentan cruzar la frontera e internarse en México, asimismo, ha contribuido a generar focos de corrupción en agentes del Estado, como la Policía Nacional Civil, y en determinados momentos en la Dirección General de Migraciones (DGM). 

 

299.        La dinámica generada por la masiva presencia de personas que intentan migrar  ha generado un fenómeno bastante preocupante: la criminalización de las fronteras. De forma creciente, zonas limítrofes, sobre todo las caracterizadas por grandes flujos de personas, se han convertido en sitios extremadamente peligrosos. Esas ciudades normalmente se caracterizan por la presencia de un número apreciable de población flotante, tanto personas que llegan para cruzar la frontera como gente que es deportada y que no tiene medios para regresar a sus comunidades de origen o bien que decide quedarse para volver a intentar el cruce. Asimismo, estos lugares congregan a personas que llegan atraídas por las oportunidades de trabajo que genera la presencia de población migrante, así como delincuentes que llegan con la intención de victimizar y lucrar de los migrantes. La peligrosidad de estos lugares muchas veces se incrementa por la presencia de autoridades corruptas que también roban, maltratan y extorsionan a los trabajadores migratorios. Con frecuencia en estos sitios los delincuentes operan con absoluta impunidad porque están coludidos con algunos funcionarios estatales que se encargan de protegerlos.[297]

 

300.        En Guatemala este fenómeno se observa de manera creciente en diversas ciudades y sectores fronterizos en Guatemala.[298] Como se indicó anteriormente, la delegación de la CIDH visitó Tecún Umán, El Carmen y La Mesilla donde recogió diversos testimonios que reflejan la tendencia descrita anteriormente. El personal de la Casa del Migrante, un albergue que asiste a migrantes y que fue establecido por la orden religiosa Scalabrini, relató que la delincuencia ha aumentado de manera considerable. La presencia de guatemaltecos, centroamericanos y migrantes de otras nacionalidades con dinero y que no conocen la zona y que temen llamar la atención de las autoridades los hacen un blanco fácil de delincuentes comunes. El aumento de la población flotante debido a las deportaciones que permanecen en zonas fronterizas y sus alrededores con la intención de juntar dinero para intentar cruzar la frontera nuevamente en parte también contribuye a aumentar la delincuencia. A ese respecto, durante el año 2001, el Instituto Nacional de Migraciones de México deportó a Guatemala a 140,493 personas.[299]

 

301.        Personal de la Casa del Migrante en Tecún Umán relató que bandas de delincuentes, algunas dedicadas al tráfico o al contrabando de personas, así como funcionarios estatales corruptos se aprovechan de migrantes que llegan al lugar. Estas personas indicaron a la delegación de la CIDH que han recogido denuncias por parte de un porcentaje de los migrantes que llegan al albergue sobre asaltos, malos tratos,  robos, violaciones y asesinatos. En este sentido, en el 2001, la Casa del Migrante en Tecún Umán atendió a 7,544 migrantes, de los cuales 2,899 denunciaron robos, estafas y asaltos por parte de delincuentes comunes y abusos de autoridad, cobro de coimas, maltrato, detenciones arbitrarias por parte de funcionarios guatemaltecos y mexicanos. Asimismo, estas fuentes afirmaron que contaban con información veraz y confiable sobre presunta colusión entre autoridades y traficantes o bandas de asaltantes. Estas denuncias fueron ratificadas por el Procurador de los Derechos Humanos en varios informes.[300]

 

E.         Política y práctica migratoria

 

302.        La Ley de Migración, Decreto 95-98, fue aprobada por el Congreso de la  de Guatemala con el fin de regular la migración en dicho país. La norma entró en vigencia en diciembre de 1998. En julio de 1999, el Ministerio de Gobernación expidió el Acuerdo Gubernativo 529-99 que reglamenta la Ley de Migración. En septiembre del mismo año fue expedido el Acuerdo Gubernativo 732-99 que modifica algunos artículos del Acuerdo 529-99. Los considerandos o motivaciones de la ley hacen referencia a la intención de Guatemala de normar sus relaciones con otros Estados de acuerdo con los principios, reglas y prácticas internacionales; la necesidad de unificar y modernizar los procedimientos migratorios para garantizar la libertad de locomoción a los “habitantes del mundo”; y la necesidad de modernizar el cuerpo normativo existente con el propósito de regular “todo lo relacionado con el movimiento y el control migratorio dentro del país y establecer “los requisitos, infracciones, delitos, así como sanciones y penas” por la infracción de las normas.

 

          Organización Institucional Estatal

 

303.        La Ley de Migración establece que la máxima autoridad en materia migratoria es el Ministerio de Gobernación. Este ejerce sus funciones a través de una de sus dependencias: la Dirección General de Migración (DGM). La ley establece las siguientes funciones a la DGM: 1) velar por el cumplimiento de las normas migratorias; 2) diseñar y poner en marcha políticas migratorias; 3) garantizar que personas nacionales y extranjeras ingresen, permanezcan y salgan del territorio nacional conforme a derecho; 4) mantener los registros necesarios para ejercer un efectivo control migratorio; 5) sugerir al Ministerio de Gobernación los lugares apropiados dentro del territorio nacional para crear, suprimir o reubicar puestos de control migratorio; 6) integrar el Consejo Nacional de Migración; 7) aplicar las sanciones correspondientes a quienes violen la legislación migratoria; 8) denunciar las violaciones a las normas migratorias que puedan constituir delito ante las autoridades competentes; 9) adoptar las medidas necesarias para la aplicación de la Ley de Migración; 10) expedir documentos de identidad, de viaje y de residencia a los refugiados, asilados o apátridas que se encuentren en Guatemala; 11) autorizar y controlar la expedición de pasaportes nacionales; 12) conceder las visas de ingreso; y 13) las demás que establezcan las leyes y reglamentos. El Acuerdo Gubernativo agrega las siguientes funciones a la DGM: 14) mantener actualizada y divulgar información relacionada con los instrumentos internacionales y las normas internas en materia migratoria; 15) Colaborar con los demás órganos y dependencias del Estado cuando se lo soliciten; y 16) las demás que establezcan las leyes y reglamentos.[301]

 

304.        El Director General de Migración es la máxima autoridad de la DGM. Este funcionario es nombrado por el Ministro de Gobernación. Las funciones del Director son: 1) velar por el cumplimiento de las normas migratorias; 2) resolver los asuntos de su competencia; 3)cumplir funciones de secretaría ejecutiva del Consejo Nacional de Migración; y 4) las demás funciones que establezca la ley.[302]

 

305.        El Consejo Nacional de Migración es un órgano consultivo y asesor del Ministerio de Gobernación en materia de política migratoria. El Consejo está integrado por el Ministro de Gobernación, el Ministro de Relaciones Exteriores, el Director General de Migración, El Director General del Instituto Guatemalteco de Turismo –INGUAT- y el Procurador General de la Nación. El Consejo debe reunirse por lo menos una vez por mes y cuando sea necesario. Todos los miembros del Consejo tienen voz y voto, excepto el Director General de Migración. Con el propósito de cumplir sus funciones, el Consejo puede requerir la opinión o colaboración de entidades públicas y privadas nacionales e internacionales.[303]

 

306.        El Acuerdo Gubernativo 732-99 establece la responsabilidad de la aplicación de la ley migratoria en el extranjero en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Dicho Ministerio, en nombre del Estado y en coordinación con el Consejo Nacional de Migración, está autorizado para suscribir acuerdos y convenios en materia migratoria. Adicionalmente, el Ministerio puede promover iniciativas dirigidas a facilitar y mejorar la migración y debe mantener una estrecha vinculación con el Ministerio de Gobernación a través de la Dirección de Asuntos Consulares y la DGM.[304]

 

307.        El mismo acuerdo establece funciones consulares en materia migratoria a cargo de los consulados de carrera. Los consulados de carrera deben ejercer las siguientes funciones: 1) ofrecer información y responder inquietudes sobre aspectos migratorios en el extranjero; 2) expedir pasaportes y pases especiales de viaje; 3) otorgar visas y residencias temporales; 4) informar semanalmente a la DGM sobre los pasaportes emitidos y las visas expedidas; y 5) las demás funciones que señalen las normas migratorias.[305]

 

308.        Por último, es importante destacar el papel de la Defensoría de Población Desarraigada y Migrante de la Procuraduría de los Derechos Humanos que lleva a cabo diversas acciones por iniciativa propia y a partir de denuncias.[306] La Defensoría abrió una Oficina de Atención al Migrante en El Carmen en enero de 2002 y en El Naranjo en mayo de 2002.[307]

 

          Organizaciones de la Sociedad Civil

 

309.        Algunas de las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en asuntos migratorios conformaron la Mesa Nacional para las Migraciones en Guatemala (MENAMIG). Los objetivos de la MENAMIG son: promover, defender y divulgar los derechos de las personas migrantes y sus familias; sensibilizar a la población sobre la importancia de la migración en Guatemala y sus causas, buscando generar solidaridad hacia los migrantes; promover el fortalecimiento de las organizaciones que la integran; fortalecer la capacidad institucional para prestar servicios a la población migrante; participar e incidir en la elaboración de las políticas migratorias; promover programas relacionados con la migración; y promover y facilitar los procesos de coordinación y comunicación entre sus miembros. Los miembros de la MENAMIG se encuentran enumerados en la sección I. Introducción del presente informe. Es importante aclarar que la MENAMIG se encuentra conformada por organizaciones de la sociedad civil y por organismos estatales que llevan a cabo funciones relacionadas con la población migrante.

 

310.        La iglesia también desarrolla un trabajo muy importante a través de la Pastoral de Movilidad Humana. Es necesario destacar el trabajo de la orden religiosa Scalabrini a través de las Casas del Migrante en Ciudad de Guatemala y Tecún Umán y el Centro de Atención al Migrante, también en la capital. Por otra parte, algunas organizaciones que trabajan en derechos humanos en Guatemala han desarrollado acciones relacionadas con la población migrante. Por último, trabajan también en este campo el Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH) y Casa Alianza.

 

          Organizaciones Intergubernamentales

 

311.        El trabajo de las organizaciones intergubernamentales en Guatemala es significativo. Naciones Unidas ha tenido una presencia importante en Guatemala durante el conflicto armado y a partir de la firma de los acuerdos de paz. Si bien la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Guatemala (MINUGUA) tiene un campo de acción muy amplio, es relevante destacar para efectos del informe las acciones desarrolladas en materia de administración de justicia y administración pública, en la medida en que inciden en decisiones administrativas y judiciales relacionadas con procedimientos migratorios y las personas migrantes. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) tiene un trabajo importante relacionado con el mandato de la Relatoría.[308] Finalmente, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) también desarrolla múltiples actividades en Guatemala.

 

          Régimen Legal Migratorio

 

312.        Las normas migratorias son de orden público y se aplican tanto a nacionales como a extranjeros, excepto en el caso de los funcionarios diplomáticos y consulares de otros Estados y de organismos internacionales acreditados en el país, los cuales están sujetos a los instrumentos internacionales de los cuales el Estado de Guatemala es parte. A continuación se describen las diferentes categorías migratorias, así como las condiciones y requisitos para obtener cada una de ellas, junto con los efectos o consecuencias de las mismas.

 

          Ingreso y permanencia

 

313.        Los extranjeros que ingresen a Guatemala pueden hacerlo como residentes o como no residentes. Los no residentes se clasifican en: personas en tránsito y turistas y visitantes. Los residentes se clasifican en: residentes temporales y residentes permanentes.[309]

 

314.        Con respecto a los no residentes es importante destacar lo siguiente. Las personas en tránsito son aquellos extranjeros que ingresen al país por cualquiera de los lugares autorizados para el tránsito migratorio y que permanecen en territorio nacional menos de 72 horas. En principio, las personas en tránsito deben tener una visa, a menos que se haya acordado lo contrario en un instrumento internacional suscrito por Guatemala. En casos especiales es posible solicitar a la DGM que autorice la permanencia por un tiempo más largo como turista o visitante.[310] Los turistas o visitantes son personas extranjeras que ingresan al país con fines lícitos, sin propósitos de inmigración o residencia, que no reciben una remuneración por las actividades que desempeñan, y cuya permanencia es inferior a 90 días. El término de permanencia puede prorrogarse una sola vez. Los turistas no pueden trabajar o establecer una actividad comercial en el país. Los turistas o visitantes deben tener una visa o tarjeta de turista o visitante, excepto que exista un instrumento internacional que estipule lo contrario y que haya sido suscrito por Guatemala.[311]

 

315.        Los residentes temporales son los extranjeros a quienes se les autoriza la permanencia en el país por un período de dos años con el fin de dedicarse a una actividad lícita. La residencia temporal puede prorrogarse por términos iguales. Los residentes temporales pueden trabajar o invertir en el país. La residencia temporal debe solicitarse antes de ingresar a Guatemala. Los asilados, refugiados y apátridas son considerados residentes temporales para efectos migratorios. [312] El ordenamiento legal migratorio defiere la reglamentación relativa al otorgamiento del estatus o condición a estas personas a los instrumentos internacionales de los que Guatemala sea parte.[313]

 

316.        Los residentes permanentes son los extranjeros que hayan cumplido los requisitos establecidos en las normas y que constituyan su domicilio en Guatemala. Los extranjeros que se encuentren en una de las siguientes condiciones pueden solicitar la residencia permanente: pensionado o rentista; inversionista; cónyuge e hijo menor o soltero de las personas mencionadas anteriormente; cónyuge,[314] hijo o padre de una persona de nacionalidad guatemalteca; residente temporal; y personas que hayan demostrado actuaciones destacadas en ciencia, tecnología, artes o deportes.[315]

 

317.        Los extranjeros que obtengan la residencia temporal o permanente y que quieran trabajar deberán hacerlo en actividades lícitas y obtener autorización del Ministerio de Trabajo y Previsión Social. La residencia se perderá por cualquiera de las siguientes razones: incumplimiento en el pago de las obligaciones tributarias; falsedad o alteración de la documentación presentada ante las autoridades migratorias; resolución del juez competente y ausencia no motivada o carecer de autorización para abandonar el país por un término superior a un año. Los residentes tienen el deber de comunicar cualquier cambio en sus documentos de identificación a la Dirección de Migración. De no hacerlo, pueden perder su estatus migratorio.

 

318.        Los residentes permanentes se subdividen a su vez en: residente pensionado o rentista y cónyuge de ciudadano guatemalteco. Los residentes pensionados o rentistas deben cumplir una serie de requisitos relacionados con la fuente de sus ingresos. 

 

319.        La calidad de residente pensionado o rentista implica beneficios adicionales. Estas personas están exoneradas del pago de: cuotas anuales por residencia y otros derechos relativos al estatus migratorio; pago de derechos aduaneros de importación de sus muebles y enseres; impuesto sobre la renta de los ingresos provenientes del exterior y derechos aduaneros de importación de un vehículo automotor cada cinco años. Los residentes pensionados o rentistas pueden adquirir la nacionalidad guatemalteca. Por último, estas personas deberán informar a la DGM sobre su salida y regreso al territorio nacional cuando se prolongue por más de seis meses.[316]

 

320.        Las residentes temporales o permanentes no pueden ausentarse por un término mayor a un año y deben obtener autorización para trabajar previa del Ministerio del Trabajo y Previsión Social.[317] La residencia se pierde por: evasión de impuestos; falsedad o alteración de documentación presentada para adquirir dicha calidad; resolución de juez competente; ausencia inmotivada o sin autorización por un periodo superior a un año; e incumplimiento de la obligación de comunicar a la DGM sobre cualquier cambio en sus datos o documentos de identificación.[318]

 

321.        La Ley de Migración crea el registro de extranjeros residentes a cargo de la DGM. Los residentes temporales y permanentes deben ser documentados e inscritos en dicho registro, el cual debe permanecer actualizado. Adicionalmente, las personas que adquieran la calidad de residentes permanentes deben inscribirse en el registro civil. La DGM debe expedir una constancia de la categoría migratoria a los residentes temporales y permanentes.[319]

 

 

          Control migratorio

 

322.        La Ley de Migración define el control migratorio como “la organización y coordinación de los servicios relativos a la entrada y salida de nacionales y extranjero” del territorio nacional mediante “calificación de sus documentos y el estudio de los problemas que este movimiento origine”. En el caso de los extranjeros, el control migratorio también incluye la vigilancia del cumplimiento de las normas respecto de su permanencia y actividades en Guatemala. La DGM tiene la responsabilidad de llevar el control de las personas que entran y salen del país. Se considera ilegal la permanencia de una persona extranjera que se encuentre en una de las siguientes condiciones: haya ingresado por un lugar que no esté habilitado para ello; haya ingresado sin someterse al control migratorio; no cumpla con las normas relativas al ingreso y permanencia; y permanezca en el país vencido el término autorizado para ello.[320] La DGM se apoya en la Policía Nacional Civil para llevar a cabo operaciones de control migratorio, operativos especiales y para custodiar los centro de detención de migrantes, llamados albergues.

 

323.        El ingreso al territorio guatemalteco solamente puede hacerse por los puestos de control migratorio. Toda persona que desee ingresar al país deberá someterse al control migratorio de manera que las autoridades verifiquen que cumple las condiciones establecidas en las normas. La DGM puede prohibir el ingreso o suspender la permanencia de extranjeros por razones de orden público, interés nacional o seguridad del Estado. La suspensión de la permanencia de un extranjero debe hacerse mediante una resolución motivada de la DGM. En ese caso, la DGM puede otorgarle un plazo no mayor de diez días para que legalice su permanencia en el país, o puede ordenar su expulsión inmediatamente.[321]

 

324.        Al igual que el ingreso, la salida del territorio guatemalteco solamente puede hacerse por los puntos autorizados. Las personas que deseen salir del país deben portar la documentación necesaria y someterse al control migratorio. Las autoridades migratorias tienen la obligación de impedir la salida de las personas que no tengan la documentación requerida o contra las cuales exista una orden de detención o de arraigo dictada por un tribunal competente.[322] La DGM puede expedir pases especiales de salida para los extranjeros que carezcan de documentos válidos de viaje. Este documento solamente es válido para salir de Guatemala.[323]

 

325.        La ley de migración tipifica los siguientes delitos relacionados con la migración de personas: ingreso ilegal de personas, tránsito ilegal de personas, transporte de ilegales, ocultación de ilegales, contratación de ilegales.[324] Las conductas tipificadas y los efectos de las mismas se analizan en la parte sobre políticas migratorias de esta sección, así como en la sección relativa a la conducción, contrabando y tráfico de migrantes de este informe.

 

326.        Por otra parte, la Ley de Migración describe como faltas a la ley migratoria el ingreso o permanencia en el país sin autorización para ello o sin haber cumplido los requisitos establecidos en las normas migratorias. Las faltas son sancionadas con multa, deportación y expulsión. Cuando la DGM sorprenda a una persona extranjera que ingrese o permanezca en el país sin autorización tiene el deber de iniciar una investigación con el propósito de establecer la identidad, nacionalidad y origen de ésta. Mientras se lleva a cabo la respectiva investigación, la DGM puede privar de la libertad a los extranjeros en centros especialmente destinados para ello en condiciones de respeto y garantía de su dignidad humana. Es importante mencionar que la norma no utiliza el término detener o privar de la libertad, sino “albergar”. No obstante, estas personas no pueden abandonar el lugar donde se encuentran recluidas, lo cual constituye una privación de la libertad. La DGM puede crear o autorizar los centros de albergue necesarios, y puede solicitar el apoyo de organizaciones sin ánimo de lucro que se dediquen a la atención de las personas migrantes en tránsito. La DGM debe llevar un registro especial de extranjeros deportados y expulsados.[325]

 

327.        Las siguientes infracciones se sancionan con multa: ingresar por lugares no autorizados; reingresar por lugares no autorizados luego de deportación o expulsión; no presentarse para el control migratorio; reincidir en la evasión del control migratorio; exceso de permanencia autorizada; transporte de indocumentados; y hospedaje de indocumentados.[326]

 

328.        Las personas extranjeras que incurran en una de las siguientes conductas serán sancionadas con la deportación: ingresar o permanecer en el territorio nacional evadiendo el control migratorio; entrar o permanecer en el país utilizando documentos falsos; reingresar al país luego de haber sido expulsado; y haber sido condenado a una pena privativa de la libertad por término superior a 2 años.[327] El reglamento de la ley agrega como requisito de la deportación una orden judicial previa que así lo ordene, limitando la función de la DGM a la ejecución de la orden judicial.[328] La ley establece el siguiente procedimiento en los casos de deportación. La DGM deberá correr audiencia al interesado por un plazo máximo de 10 días, recibirá las pruebas propuestas en los 5 días siguientes a su proposición, y resolverá su situación dentro de las 72 horas siguientes a la terminación de la audiencia o recepción de las pruebas. La persona deportada que no abandone el país en el tiempo indicado en la deportación será expulsada.[329]

 

329.        Las personas extranjeras que no abandonen el territorio dentro de un plazo de 60 días a partir de la fecha en la que terminó su permanencia autorizada en el país; ingresen al país en violación de las normas migratorias; cometan un delito durante su permanencia en el país; y cuando su permanencia en el país sea contraria a los intereses nacionales, debidamente calificados por la DGM, serán sancionadas con la expulsión. El procedimiento para la expulsión es el siguiente. La DGM elabora la orden de expulsión y solicita la respectiva custodia a la Policía Nacional Civil, que traslada a la persona migrante a la frontera por la cual ingresó o la conduce por el medio de transporte que considere apropiado para trasladarlo a su país de origen. La DGM puede pedir a la representación diplomática del país de origen de la persona migrante su colaboración para documentarla, o podrá expedirle un pase de salida a partir de los documentos de identidad que tenga.[330]